Luego de idas y vueltas, María Estela Figueroa y María Lourdes Rivadeneira, madre y hermana de Raúl Exequiel "El Pelao" Rivadeneira, por fin declararon ayer ante el fiscal Guillermo Herrera. Durante su testimonio, según su abogado defensor, Manuel Pedernera, las mujeres negaron tener vinculación con el oficio trucho que posibilitó la liberación del preso. "Ellas respondieron a todas las preguntas que les hizo el fiscal y contaron cómo fue que se enteraron de todo esto", aseveró el letrado.
El 11 de noviembre, al Departamento Judicial de la Policía (conocido como D5) llegó una mujer que no era comisionista. Aunque no tenía cargo judicial ni policial, llevaba en sus manos un oficio que ordenaba la libertad de Rivadeneira.
"El Pelao" había sido detenido en mayo, pues se lo investiga por un robo agravado cometido en 2007. Estaba alojado en la alcaldía de la Dirección de Investigaciones, situada en Junín y avenida Sarmiento.
Alguien recibió el papel que llevaba esa mujer y le dio trámite, hasta que llegó a manos de personal de la sección Robos y Hurtos. Ellos cumplieron la orden y liberaron en el acto al preso.
Minutos después, cuando llamaron al Juzgado de Instrucción que había intervenido en el caso, los policías casi se caen de espaldas. "Nosotros no ordenamos nada", les dijo un funcionario.
El fiscal Herrera comenzó a investigar la causa, y mientras le explicaban las primeras versiones sobre lo que había ocurrido, la Policía recapturó al "Pelao", que estaba dormido en su casa.
A simple vista, los investigadores determinaron que el oficio es trucho. Tras un análisis más profundo, los expertos indicaron que se había adulterado un escrito anterior referido a Rivadeneira (sería un habeas corpus) y, mediante un escáner, se habrían modificado los datos más importantes. La primera detenida en la causa fue una mujer que, según la Policía, estaba vinculada con "El Pelao". Pero los investigadores no encontraron evidencias de que ella hubiera participado de la maniobra.
El segundo imputado en la causa fue el abogado de Rivadeneira, Alejandro Diéguez, quien negó haber sabido que el oficio era trucho. Incluso, por orden de Herrera, se allanó su estudio, y se secuestró su computadora.
Por teléfono
El lunes, mediante un escrito (no personalmente, como se informó en un principio), Figueroa y su hija le dieron su versión a Zottoli. "Yo recibí una comunicación telefónica del abogado de mi hermano Raúl, Diéguez, quien me comunicó que se había dado la libertad del mismo, desconociendo los detalles", aseveró Lourdes Rivadeneira, según el informe que llevó su abogado. Ayer, según el letrado, ratificó esa versión.
El fiscal Herrera les notificó que quedaban imputadas en la causa. Luego, ordenó su traslado nuevamente a la Brigada Femenina, donde permanecen alojadas. "El juez Zottoli ya ordenó que sean libradas, y este trámite será resuelto de un momento a otro", adelantó Pedernera.